domingo, 17 de mayo de 2009

Baumwolle


Me acunaba en sus brazos, decía: vas a volver adonde crece el algodón y las tardes son tan largas como eso, volverás un día. Fue donde los grandes campos, donde los lagos y los árboles de treinta metros, donde las largas hileras de gansos, las ranas toro y el hogar junto a la chimenea. Con la soga colgando de la rama más alta, la casa en el árbol, la lluvia los domingos y las tardes rastrojando, roturando, removiendo la tierra con los ojos fijos en el cielo. Abrojos y las manos llenas de cardos, los dedos trabados de púas, las rodillas sajadas, la sonrisa en la boca. Allí no hablaba nadie, los días eran largos.

viernes, 15 de mayo de 2009

Wrapped up in your magic shroud as ecstasy surrounds you

Meterte dentro de las piedras en rayos de sol. Dentro de las aceras y lo que hay por debajo y justo encima. Detrás de las verjas con jardines al otro lado. En los calcetines de las niñas y en su pelo, debajo de las camisetas blancas y agarrándote del marco de la entrada del colegio. Morirte allí del todo. Con un batido de vainilla paseando.

lunes, 11 de mayo de 2009

Tres pajaritos

- Todo eso de andar con mujeres usadas...al final se parece demasiado a tirarse a la mujer de otro, de segunda mano, ¿no es algo así?
- En cierto modo...
- Lo hice una vez, tío. Y yo diría...yo casi diría que el coño de aquella tía apestaba tanto a macho como recién salida de un polvo. Asqueroso, qué cojones.
- ...
- Además, es cierto. Porque las tías...cualquiera de ellas viene a ser sólo el recipiente, ¿entiendes? Todo dios echando allí dentro su porquería: negros, chinos, hindúes, semen, semen, semen...y eso te lo mamas tú a la vuelta, es lo que encuentras.
- No será tanto, yo...
- Es, es. Créeme. ¡Y alguna te pedirá que se lo mames! ¡Un huevo, hombre! ¡Y un huevo! ¡Que me la coman ellas a mí, antes de eso!
- Por otro lado...puede que a base de uso, de otros usos, digo, usos anteriores... les queden las paredes más blanditas, lisas, amigables, imagínatelo. Yo no lo encuentro repulsivo.
- Desagradable.
- Ni siquiera desagradable. En realidad es como andar poniendo cuernos, ¿no te parece que eso lo hace todo más...interesante?
- Interesante...
- Sí. Como cuando es a tu prima a quien te tiras, con quien te masturbas, robas sus bragas o lo que sea. La misma sensación.
- Es algo loco.
- ¿Algo quiere decir "un poco"?
- Quiero decir completamente enfermizo.
- ¿Lo que he dicho?
- ¿Te acuestas con tu prima? ¿Con Rita?
- Esa no es la cuestión ahora, eh.
- ¿Lo haces?
- Oye...
- ¿Lo haces? ¿Te la tiras?
- ...
- ¡Lo haces! ¡Te estás follando a tu prima, tío! ¡Ay, hostias! Oye, y dime, ¿desde cuándo? ¿La conocía yo, cuando empezasteis?
- No voy a...
- Sólo dime eso. ¿La conocía yo, entonces?
- Sí...
- ¿Habíamos...habíamos salido ya todos juntos alguna vez? Quiero decir, estando todos allí...los tres, vosotros dos ya...?
- No desde el principio mismo. La primera vez fue un mes o dos después de presentártela. La noche que tú y Clara...Oye, de todas formas, ¿por qué es tan importante? No creo que lo sea, ¿qué puede importarte a ti, en realidad?
- Dime una cosa...¿Es algo serio? ¿Vais en serio? ¿Realmente? Es como algo...como si hubieseis dicho: "Oh, aquí estamos, vamos a aprovecharlo, lo que dure...", o hay por medio algún tipo de compromiso? ¿Es así, cómo es la cosa?
- En realidad estamos saliendo.
- ¡Saliendo!
- Sí. ¿Qué pasa con eso?
- Rita sale conmigo, tío...
- ¿Contigo? ¿Mi Rita?
- Mierda, tío. Tu Rita. Mi Rita. La que yo creía mi Rita, al menos.
- Mientes. Mientes, no hagas eso, tío.
- No miento una mierda. Compruébalo. Lo haces tú o lo hago yo, de todos modos. Ahora mismo.
- ¿Rita? Rita...hola, sí. Escucha, estoy aquí con...él, sí. Tomamos algo. Acaba de contarme...escucha, acaba de contarme, te reirás, espero...
- ...
- Sí. Eso mismo. Entonces es cierto....cierto....Pero tú. vosotros dos sois...tú...Rita, resulta que eres...una puta, sí. Exacto. ¿Hasta cuándo pensabas...? No, no me calmo una mierda. Dime. ¿Hasta cuándo...? Porque además él ni siquiera estaba al corriente...en realidad pensaba ser yo mismo quien...eres una guarra, ¿lo sabes?
- Pásame con ella. Sí, Rita. Yo. Escucha, voy allá a cortarte el cuello. Sal echando leches.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Visvique


Estábamos en las canchas, tirados allí, con el sol pegándonos directamente en la nuca. Habíamos jugado bien, descansábamos antes de empezar de nuevo. Jorge se incorporó sobre un costado, vuelto hacia mí, apoyó la cabeza en la palma de su mano, dijo:

- Lo pasamos bien, ¿eh?

- Sí.

- Un día no lo pasaremos tan bien, ya no será lo mismo.

- No pienses en eso.

- No lo pienso.

- Bien. ¿Has visto aquella loma, la del fondo? No creo que ese verde vuelva a repetirse hasta el año que viene.

- Aún quedan días de verano.

- Pocos. Luego no volveremos a verlo. Disfruta ahora.

- Disfruto mucho. Vivo aquí, acuérdate.

- Estás acostumbrado.

- Claro. Cada vez que vuelves te asombras con lo mismo. En realidad es como si nunca aprendieras. Eso, o tienes una memoria lamentable.

Rió.

- La tengo. Eso es lo que pasa. ¿Se ve el mar, desde aquí? Nunca me he parado…

- No. Olvídate. Queda al otro extremo, detrás de aquella montaña. Si no la hubiesen puesto ahí, verías el mar como me ves a mí.

- ¿Quién la puso ahí?

- Pues…Dios, supongo.

- Dios…

- O lo que sea. Oye, empezamos con la segunda parte. ¿Estás descansado?

- Sí.

- Vamos.

martes, 5 de mayo de 2009

Lona

- ¿Tú sueles tener miedo?

- ¿Miedo?

- Sí.

- ¿De qué?

- No lo sé. De esto o lo otro.

- No me gustan las arañas.

- ¿Sólo eso?

- Duérmete.

- ¿Sólo las arañas?

- Los gusanos tampoco me gustan. No me gustan las mantis. Ni las noches oscuras. No me gusta cuando papá y mamá gritan.

- Ah.

- Duérmete.

- A mí me da miedo que me mates.

- Qué dices.

- Me da miedo que me mates si me duermo.

- No digas disparates, ¿por qué iba yo a matarte?

- No lo sé.

lunes, 4 de mayo de 2009

Promenade

En la cabaña con los zapatos llenos de barro y la cadena de plata. Tienes la espalda quemada como un cochino de alberca y parece que las horas no pasan. Sólo puedes quitarte la camisa con cuidado, los pantalones salen más fácil. Hay ese cuadro en la habitación del fondo, sobre la cama doble, las sábanas aparecen revueltas. Hace un sol de tres pares de cojones y van a dar las siete. Comes algo, sin querer echas un vistazo a tu tobillo hinchado. Ella te dijo que sería mejor que evitases ponerle la vista encima hasta que lo viera un médico. Es un bulto violáceo justo encima del empeine, duele lo suficiente.

Entonces te fijas en las paredes, las vetas de verdín sobre las junturas, intuyes el musgo del otro lado, la humedad calando la madera, filtrándose a través de esa especie de gotelé áspero que con el tiempo transforma el maderamen en algo parecido a la gomaespuma, de consistencia resinosa. Te sientes a salvo y seguro dentro. En el exterior la corriente restalla en rachas largas contra las copas de los pinos, los obliga a bandearse como cañas finas; a pesar de todo, parecen mantener la formación deliberadamente, alzarse contra el viento como uno.

domingo, 3 de mayo de 2009

Paseo inglés


Hay tierra por todas partes y siempre puedes excavar, cavar un hoyo o una zanja y sentarte allí a comer un bocadillo. Nunca es demasiado tarde cuando entiendes la hora por el sol y llevas comida en la mochila. No necesitas gorra y el agua la bebes como viene de la corriente. Entre ribazos. Sentado allí con los perros al otro lado y te parece que a cualquiera le encantaría un trozo de papel pero tú tienes las hojas secas debajo del culo y ahora sientes la superficie áspera raspándote las yemas, te libras de los restos y lo siguiente es una cabezada, echarte sobre un costado y cerrar los ojos, sin ni un alma allí, porque no hay nadie a diez kilómetros a la redonda y además tienes la casa del árbol. Cómo te encantaría una barca, pero tendrá que esperar, y de todos modos dónde sino en la costa, y eso queda lejos, bien lejos, cuarenta o cincuenta kilómetros desde tu punto, y quién necesita una barca cuando es gratis abrir la boca, los oídos, y cerrar los ojos.